2019 - © MAUVIMI - Tuluá (Valle) - Colombia - mauvimi@yahoo.es
Un hombre camina por la calle de un pequeño pueblo, cuando de pronto se da cuenta que encima de él hay un globo aerostático flotando. De ese globo cuelga una canasta, y en esa canasta hay un señor, que le hace señas desesperado. Con curiosidad, se aproxima lo más que puede y escucha con atención. Al fin, el piloto del globo logra que el aparato descienda un poco y le grita: Disculpe ¿podría ayudarme? Prometí a un amigo que me encontraría con él a las dos de la tarde, pero ya son las dos y treinta, y no sé dónde estoy. El transeúnte, con mucha cortesía le respondió: Claro que puedo ayudarle!, Usted se encuentra en un globo de aire caliente, flotando a unos veinte metros del piso a 10 grados Latitud Norte y a cincuenta y ocho grados de Longitud Oeste. El aeronauta escucha con atención, y después le pregunta con una sonrisa: ¿Amigo, es usted ingeniero? Si señor, para servirle, pero ¿cómo lo supo? Porque todo lo que usted me ha dicho es técnicamente correcto, pero esa información no me sirve ni mierda, y sigo perdido. El ingeniero se queda callado a su vez, y al final le pregunta al del globo: ¿Usted, no será por casualidad, gerente? Sí, soy gerente de una empresa. ¿Cómo lo ha averiguado? Ah! Muy fácil: Mire, usted no sabe ni dónde está, ni para dónde va; no tiene ni idea de lo que está haciendo. Hizo una promesa que no tiene idea de cómo cumplir, y espera que otro le resuelva el problema. Está exactamente tan perdido como antes de preguntarme. Pero ahora, por algún extraño motivo, resulta que el ¡¡¡HIJUEPUTA soy yo!!!

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Un hombre camina por la calle de un pequeño pueblo, cuando de pronto se da cuenta que encima de él hay un globo aerostático flotando. De ese globo cuelga una canasta, y en esa canasta hay un señor, que le hace señas desesperado. Con curiosidad, se aproxima lo más que puede y escucha con atención. Al fin, el piloto del globo logra que el aparato descienda un poco y le grita: Disculpe ¿podría ayudarme? Prometí a un amigo que me encontraría con él a las dos de la tarde, pero ya son las dos y treinta, y no sé dónde estoy. El transeúnte, con mucha cortesía le respondió: Claro que puedo ayudarle!, Usted se encuentra en un globo de aire caliente, flotando a unos veinte metros del piso a 10 grados Latitud Norte y a cincuenta y ocho grados de Longitud Oeste. El aeronauta escucha con atención, y después le pregunta con una sonrisa: ¿Amigo, es usted ingeniero? Si señor, para servirle, pero ¿cómo lo supo? Porque todo lo que usted me ha dicho es técnicamente correcto, pero esa información no me sirve ni mierda, y sigo perdido. El ingeniero se queda callado a su vez, y al final le pregunta al del globo: ¿Usted, no será por casualidad, gerente? Sí, soy gerente de una empresa. ¿Cómo lo ha averiguado? Ah! Muy fácil: Mire, usted no sabe ni dónde está, ni para dónde va; no tiene ni idea de lo que está haciendo. Hizo una promesa que no tiene idea de cómo cumplir, y espera que otro le resuelva el problema. Está exactamente tan perdido como antes de preguntarme. Pero ahora, por algún extraño motivo, resulta que el ¡¡¡HIJUEPUTA soy yo!!!

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